Qué es la adicción a la tecnología

¿Que es la adicción a la tecnología?

La revolución de las TICs

A lo largo de las últimas décadas las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) han tenido un gran impacto, provocando un cambio importante en la vida de las personas y en el funcionamiento de la sociedad.

La aparición de una amplia y variada gama de instrumentos y soportes (PC, tablets, smartphones, etc) han revolucionado la forma de manejar, almacenar y transmitir la información provocando grandes cambios en la forma de trabajar, de relacionarnos con otras personas, en la vida cotidiana y en las actividades del tiempo de ocio.

La influencia más llamativa de las nuevas tecnologías se ha producido entre la población

más joven, quienes han nacido en este contexto. Cada vez es mayor el tiempo que jóvenes y adolescentes pasan conectados a Internet, usando el móvil o videojuegos, con lo que otros pasatiempos y ocupaciones empiezan a quedar de lado.

Esta nueva realidad ha despertado una considerable preocupación social acerca de la influencia que el uso de estas tecnologías puede tener sobre el desarrollo y ajuste personal, especialmente de adolescentes y jóvenes.

Algunos aspectos positivos de las TICs en los más jóvenes

Innumerables datos ponen de manifiesto ciertas consecuencias positivas del uso de las nuevas tecnologías en el desarrollo de los menores que, en muchos casos, han nacido con esas herramientas ya presentes.

Así, algunos estudios vinculan el uso de videojuegos en la infancia con una mayor cognición espacial y visual, probablemente porque estimulan la percepción visual y la planificación y el desarrollo de estrategias.

También se ha encontrado una relación positiva entre el uso de la computadora en casa y el rendimiento escolar, siendo más elevado el porcentaje de chicos y chicas que repiten curso entre quienes no tienen computadora en su casa. Incluso cabe pensar en la influencia favorable del uso de Internet para buscar información, o del mantenimiento o participación activa en blogs o en las denominadas redes sociales, actividad muy frecuente entre quienes tienen menos de 25 años.

Aunque los resultados son más controvertidos, también se apuntan consecuencias positivas sobre la constitución y mantenimiento de relaciones sociales derivadas del uso de la telefonía móvil o las mencionadas redes sociales en Internet.

Algunos aspectos negativos

Junto a los posibles beneficios, también hay datos y estudios que alertan de los riesgos derivados de la masiva presencia de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de adolescentes y jóvenes.

La primera preocupación proviene del tiempo total diario dedicado por niños y adolescentes al uso de los aparatos más habituales, como la televisión, pero más

intensamente en la actualidad la computadora, tablets y teléfonos celulares.

Una de las consecuencias más evidente de esa dedicación tan amplia a estas nuevas tecnologías es la disminución del tiempo dedicado a la realización de otras actividades necesarias y antes mucho más habituales, como leer, estudiar, salir a pasear, conversar personalmente o practicar deportes.

Además de la preocupación por la gran cantidad de tiempo y atención que adolescentes y jóvenes dedican a las nuevas tecnologías, la alarma de madres y padres proviene de las dificultades que tienen para controlar o supervisar el contenido de las páginas web o juegos de Internet a los que acceden sus hijos e hijas, temiendo que muchos de estos sean inapropiados, sea por sus contenidos de violencia, pornografía, discriminación, inseguridad, etc.

Peligros del uso excesivo a las TICs

Cualquier inclinación desmedida hacia alguna actividad puede desembocar en una adicción, exista o no una sustancia química de por medio. La adicción es una afición patológica que genera dependencia y resta libertad al ser humano al estrechar su campo de conciencia y restringir la amplitud de sus intereses. Existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas, a nivel familiar, escolar, social o de salud. Por eso, es importante diferenciar entre el uso frecuente de las nuevas tecnologías y la adicción a las mismas.

Además de la adicción, los riesgos más importantes del abuso de las TICs son el acceso a contenidos inapropiados, el acoso o la pérdida de intimidad. Así, en las redes se puede acceder a contenidos pornográficos o violentos o transmitir mensajes racistas, proclives a la anorexia, incitadores al suicidio o a la comisión de delitos (carreras de coches prohibidas, etc). Asimismo existe el riesgo de crear una identidad ficticia, potenciada por un factor de engaño, autoengaño o fantasía.

Pero el mayor riesgo del uso excesivo de las nuevas tecnologías es la posibilidad de generar un comportamiento adictivo que lleve no solo a una dedicación desmedida a la PC, los celulares e internet, sino a una verdadera dependencia y falta de control sobre las conductas.

Esta posible adicción no es exclusiva de los niños o adolescentes. No obstante es más probable que se genere más en los jóvenes que en los adultos, debido a que sus cortezas prefrontales se encuentran aún inmaduras y su autocontrol no ha alcanzado todavía el nivel adulto.

Los problemas de adicción

Lo que define una conducta adictiva no es tanto la frecuencia con que se realiza, sino la relación de dependencia que se crea, la pérdida de control sobre su conducta por parte del sujeto y la grave interferencia que genera en la vida cotidiana. En este sentido, no hay que confundir la dependencia del celular con sentirse atraído por las nuevas tecnologías, ni disfrutar de las redes sociales virtuales con ser adicto a Internet.

Para hablar de adicción tienen que concurrir dos factores básicos: la pérdida de control y la dependencia. La dependencia es la necesidad subjetiva de realizar forzosamente la conducta y la supeditación de la vida cotidiana al mantenimiento de ese hábito.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una adicción es un estado de intoxicación crónica y periódica originada por el consumo repetitivo de una droga, natural o sintética y se caracteriza por: una compulsión a seguir consumiendo de cualquier forma, tendencia a aumentar la dosis, genera dependencia física y psíquica de los efectos y genera consecuencias perjudiciales para la propia persona y la sociedad en general.

La adicción a la tecnología

En el caso de la adicción a la tecnología (sea a través de la PC, tablet, celular u otro dispositivo) no hay una sustancia tóxica, por eso se clasifica a la adicción a la tecnología como una adicción psicológica o sin droga.

Como ocurre en las adicciones químicas, las personas adictas a la tecnología experimentan un síndrome de abstinencia cuando no pueden llevar adelante las actividades de las que dependen. Este síndrome se caracteriza por la presencia de un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad e inquietud psicomotriz).

Cuando hay una dependencia, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activados y con poco control cognitivo sobre el acierto o error de la decisión. El adicto sopesa los beneficios de la gratificación inmediata, pero no repara en las posibles consecuencias negativas a largo plazo.

Al igual que ocurre en el ámbito de las drogas, es difícil que un adicto se considere como tal. Por lo general, es un suceso muy negativo, como el fracaso escolar, trastornos de conducta, mentiras reiteradas, aislamiento social, problemas económicos o presión familiar, el que devela finalmente el problema.

Factores que influyen en la adicción a la tecnología

A un nivel demográfico, los adolescentes constituyen un grupo de riesgo porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que más se conectan a Internet, además de estar

más familiarizados con las nuevas tecnologías.

Sin embargo, esto no es para todos igual, hay personas más vulnerables que otras a las adicciones. De hecho, la disponibilidad ambiental de las nuevas tecnologías en las sociedades desarrolladas es muy amplia y, sin embargo, sólo un reducido número de personas muestran problemas de adicción.

En algunos casos hay ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones: la impulsividad; la disforia

(estado anormal del ánimo que se vivencia subjetivamente como desagradable y que se caracteriza por oscilaciones frecuentes del humor); la intolerancia a los estímulos displacenteros, tanto físicos (dolores, insomnio o fatiga) como psíquicos (disgustos, preocupaciones o responsabilidades); y la búsqueda exagerada de emociones fuertes.

Hay veces, sin embargo, en que en la adicción subyace un problema de personalidad

-timidez excesiva, baja autoestima o rechazo de la imagen corporal, por ejemplo- o un estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas. A su vez, los problemas psiquiátricos previos (depresión, TDAH, fobia social u hostilidad) aumentan el riesgo de adicción.

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