¿Cómo evitar la dependencia a los smartphones?

Los programas de desintoxicación digital utilizan la psicología de los regímenes dietéticos.

Ha surgido un nuevo sentimiento incómodo: los teléfonos inteligentes son el nuevo blanco del movimiento de autoayuda con algunas aplicaciones.

FINANCIAL TIMES POR EMMA JACOBS
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Por un lado, las personas se quejan de estar inundadas (de información), pero por el otro quieren evitar el aburrimiento.Ilustración: Ismael Angeles

La otra noche, mientras intentaba terminar mi trabajo, cometí el error de echarle un vistazo a mi teléfono inteligente. Para mi horror, descubrí que había sido agregada a cuatro nuevos grupos de WhatsApp.

Recibí una oleada frenética de mensajes. Sentí que había entrado a una fiesta infantil llena de niños de tres años que estaban compitiendo por mi atención.

Decir que esto fue decepcionante es un eufemismo. Había agregado WhatsApp a mi teléfono con la esperanza de que se convirtiera en un canal discreto, desviando mensajes de mi sobrecargada bandeja de entrada de correo electrónico. En cambio, al igual que en el caso de Mickey Mouse en la película de Disney, Fantasía, quien había hechizado a una escoba para que hiciera su trabajo, mi atajo hizo lo contrario. Inició un diluvio de información no deseada.

Así que me pareció una bendición cuando me entregaron el libro “How to Break Up with your Phone” (Cómo cortar con tu teléfono), de Catherine Price. En el libro ella pregunta ¿Pasas más tiempo con tu teléfono de lo que crees? Sí. ¿Desearías estar un poco menos involucrada con tu teléfono? Sí, sí, sí. Price describe la emoción provocada por dopamina que proviene de recibir un “me gusta” en Instagram, o incluso la anticipación de un nuevo mensaje en nuestra bandeja de entrada de correo electrónico.

Por un lado, las personas se quejan de estar inundadas, pero por el otro quieren evitar el aburrimiento. Price cita una investigación de la Universidad de Virginia y la Universidad de Harvard que, en 2014, descubrió que los participantes en un experimento preferían someterse a una pequeña descarga eléctrica que estar solos con sus propios pensamientos durante 15 minutos.

Sin embargo, el efecto acumulativo de nuestra involucración en el mundo de las aplicaciones ha resultado en una incapacidad para enfocarnos, mala memoria y fatiga mental. ¿Su solución? Un régimen de cuatro semanas para cambiar nuestra dependencia de nuestros teléfonos inteligentes. Dejarlos por completo no sería lo mejor para nosotros. ¿Qué haríamos sin todas las cosas útiles, como la cámara, los libros y las enciclopedias?

El libro de Price no es el único producto en el mercado que ayuda a las personas a lidiar con su supuesta “adicción a la tecnología”. Ahora hay aplicaciones que bloquean otras aplicaciones, como BreakFree, Flipd o AppDetox. Los teléfonos ‘tontos’, aquellos teléfonos móviles que sólo manejan llamadas y mensajes, están experimentando un resurgimiento debido a los temores sobre nuestra inminente degeneración digital. También existen fines de semana y festivales de desintoxicación que pretenden ayudar a las personas a desconectarse y recargarse.

Pero espera, ¿no hemos visto esto antes? Los programas de desintoxicación digital reflejan las dietas para perder peso del pasado. ¿Quieres perder esos kilos de más? Ayuna dos días a la semana, decía la dieta 5:2. O deja de consumir carbohidratos y come carne, recomendaba el Dr. Atkins.

El lenguaje utilizado en los programas para frenar nuestros excesos digitales es similar al empleado por los gurús de las dietas. Nosotros ‘merendamos’ o ‘devoramos’ aplicaciones que realmente no nos satisfacen, arruinando nuestro apetito para la literatura que realmente puede alimentar nuestra mente.

Me preocupa mi incapacidad para enfocarme. Después de un ‘atracón’ en Instagram o Twitter, me he reprochado a mí misma por el tiempo que he perdido.

Sin embargo, también ha surgido un nuevo sentimiento incómodo: que los teléfonos inteligentes son el nuevo blanco del movimiento de autoayuda (lo cual es irónico, ya que existen muchas aplicaciones que te ayudan a contar calorías y medir tus pasos).

Así como la industria dietética se ha reinventado en repetidas ocasiones, esta próxima ola de autoayuda, que lidia con la adicción digital, probablemente hará lo mismo al hacer que los consumidores se sientan culpables por su falta de autocontrol (un cargo que Price negó cuando se lo pregunté en el último podcast de FT Business Book).

Hay destellos de esperanza. En una conferencia reciente, The Truth about Tech: How Kids Get Hooked (La verdad sobre la tecnología: cómo los niños se vuelven adictos), Tristan Harris, un ex especialista en ética de Google, imploró a las compañías tecnológicas que “cambien de curso”, según la revista Quartz.

“Tenemos que rediseñar todo con una visión más compasiva de la naturaleza humana”, dijo.

Fuente: El Financiero

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